domingo, 18 de febrero de 2007

TELDE ES CARNAVAL

Cuando el Sol enfila cada vez más al norte su ocaso diario y las tardes empiezan a ser mas largas, llegan las carnestolendas, tiempo de catarsis y trasgresión. Toca ponerse la careta y mostrarse en estado puro. Sucede al contrario con los antisistema, es decir aquellos que trasgreden las reglas del juego todos los días. Cuando se quitan la careta, su rostro no es querido por las cámaras porque carece de fotogenia. Es el caso de un político local conocido por sus excesos. Para este personaje del todo vale, no tiene ningún sentido la frase de Churchill que sostenía que la democracia es el menos malo de los sistemas políticos, basado en el principio de un ciudadano un voto y en la libertad que tienen los seres humanos de organizarse en un sistema de partidos en defensa de sus ideas y en el respeto mutuo al orden parlamentario.
Por ello no resulta extraño que en un último intento populista, en tiempo de descuento, ante la imposibilidad de presentar un avance de Plan General, se pretenda aprobar el Plan Operativo, lo que se podría entender como pieza separada del PGO. ¿No suena a tecnicismo judicial al que él es tan aficionado? De fondo, la legalización de las famosas 3.000 viviendas irregulares, pretendiendo pasarle la pelota a la COTMAC. Lo que se procura es convertir en votos esta propuesta populachera, además de lo que pueda caer de las cooperativas de limpieza de zonas comunes en Jinámar y de la promesa de que los trabajos del Parque Marítimo serán ocupados exclusivamente por desempleados del populoso valle. Con eso ya él se apaña. A mejor vida pasó la finca de San Rafael y las dependencias municipales en el edificio de la permuta, cuya planta baja tiene otro propietario.
No cuenta el ínclito edil con que, a partir del momento en que el PP elija su candidato a la Alcaldía, este partido, necesario para la ciudad, montará su propia estrategia electoral y se alejará a toda velocidad de los antisistema.
De nada habrán servido los esfuerzos en mantener esta alianza por aquellos supervivientes que tarareaban “me gusta la bandera tricolor con siete estrellas verdes” y que cubrían sus necesidades básicas, y no tan básicas, con ese símbolo del nacionalismo canario. Ahora lo hacen con una suerte de nuevo nacional–catolicismo, sintiéndose en esta hora de España, arropados bajo el manto de la Virgen del Pilar, patrona entre otras cosas, de la Hispanidad. Lo dicho, Telde es carnaval.
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Artículo publicado en el periódico Canarias7 y en el portal digital www.teldeactualidad.com el domingo 18 de febrero de 2007.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

El Sr. Ojeda se adscribe al carnaval de Telde como una máscara más dentro del coro de NC, no trate de dismular lo evidente. Su perfil sigue siendo el mismo (acólito de Aureliano Santiago y Cía), aquellos que mantuvieron el carnaval de Telde a toda costa.Ejerza la docencia a través de la decencia. Karl Marx.

Anónimo dijo...

No se preocupe sr. Ojeda, el que escribió el anterior comentario se ve que es la camarilla de los Reyes, que sólo sabe poner etiquetas e insultar. Menudos gamberros, Ya falta menos para echarlos de Telde. Siga adelante con su independencia y su profesionalidad como periodista. Y no se amilane ante esta gentuza, como no lo ha hecho hasta ahora, es usted un valiente.