EL FRACASO DE LOS TALIBANES EN TELDE
“Nervios a flor de piel” fue el titular que se nos ocurrió para el artículo de opinión al que dimos salida en esta misma sección el domingo 29 de octubre de 2006. En aquellos momentos, el todopoderoso Guillermo Reyes, concejal de Urbanismo y líder de AFV-Ciuca, una de las patas del pacto de gobierno municipal, reconocía abiertamente que la «cosa se estaba poniendo fea», en una confesión impropia en él, muy dado a ver sólo los errores ajenos, de que el caso Faycán empezaba a desgastar gravemente las posibilidades electorales del Partido Popular y AFV-Ciuca y que los últimos giros en la investigación policial y judicial en curso podían tocar de lleno a la plataforma política de la que fue número uno en 2003. Con lo que ha llovido desde entonces (detención y dimisión del alcalde y cinco concejales de PP, conformación de un nuevo gobierno y detención del presidente local del PP) y lo que barrunta, la cosa puede alcanzar tintes aún más feos, por seguir utilizado el mismo adjetivo. Aquellos que, según los incesantes cuchicheos ciudadanos y sueltos periodísticos, pueden estar en lista de espera no lograr encubrir su nerviosismo. Tienen el miedo metido en el cuerpo y éste mana de forma natural ante micrófonos, artículos y también en sus gestos diarios. Algunos, incluso, han puesto en marcha las estrategias de desviar la atención y de que la mejor defensa es un ataque. Para ello revuelven papeles viejos para sacar supuestas irregularidades administrativas de funcionarios y venderlas como un escándalo sin precedentes o intentan menoscabar la profesionalidad del juez Javier García, que instruye la operación que trata de desvelar la presunta trama de putrefacción política, y de los medios de comunicación libres que lo han dado a conocer a los cuatro vientos. Que el magistrado García no se haya despreocupado del caso que él inició sólo puede se objeto de loa, pues es una garantía de que se velará para que no quede ningún cabo suelto en una investigación que sigue abierta y puede deparar más sobresaltos. Lo podía haber hecho. Tiene plaza ya en otras instancias judiciales, pero ha podido más su pundonor que la táctica de los talibanes de sacristía que, como asegura el periodista Carlos Carnicero, son de una “miseria intelectual que produce agotamiento” y necesitan convertir en “dios infalible a su jefe de filas y demonizar a todo lo que huela a adversario”.
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Artículo publicado en el periódico Canarias7 y en el portal digital www.teldeactualidad.com el domingo 14 de enero de 2007.
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